LA CARICATURA

Retomando la clasificación que Rosenkranz realizó en la Metafísica de lo bello, partimos de la premisa que lo feo, como derivado secundario, es dependiente en su concepto del de bello.
Lo sublime pues, queda convertido en lo vulgar, lo agradable en lo repugnante y lo bello absoluto se convierte en caricatura.

La caricatura es por lo tanto el apogeo en la forma de lo bello, pero precisamente por ello, por su reflejo determinado en la imagen positiva que ésta desfigura, constituye el paso a la comicidad.

Rosenkranz, dedica el último apartado de su obra a la caricatura. Esta consiste en el exagerar el momento de una forma hasta la deformidad, pero siempre dejando intuir el estado natural del mismo. La deformidad, no se puede dar en ningún caso en la forma completa, pues si se modificaran en igual medida todas las partes, no se obtendría algo propiamente feo.

Para explicar la caricatura se necesita añadir el concepto de desproporción entre algún momento de la forma y su totalidad. Siempre utilizado en un sentido de un fondo positivo porque sino sería feo.

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